ADVERTENCIA

Este blog incluye varios links a sitios porno. Estos sitios los visito frecuentemente y me consta que son seguros y a lo que más llegan es tirar unos popups ofreciendo leseras cuando uno aprieta PLAY o hace click en alguna parte de la ventana. Tú simplemente ciérralos y disfruta tu video en paz. Si tu computador hace otra cosa que te asuste, cierra todo y me avisas para tomar ver si es necesario corregir algo.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

El secreto está en tus manos



Si buscan pornografía al respecto, lo encontrarán como tug job o handjob. En castellano es una común paja, pero con la característica especial de que no se la práctica uno a sí mismo sino que es la pareja o el parejo de uno el que lo hace.



¿Cuál es la gracia? Bueno, primero, lo obvio, que es rico (es masturbarse, después de todo). Pero más importante, creo que está subvalorado como actividad sexual. Desde que entiendo algo de sexo, que te masturbaran, por muy rico que se sintiera, era en general considerado una especie de alternativa pobre del sexo de verdad. Así que en tanto opción, como que normalmente estaba relegado a ser una especie de premio de consuelo cuando uno no podía tirar de verdad: cuando uno es muy chico y no te dan la pasada, o no tienes lugar tranquilo donde entregarse a las bajas pasiones con tu pareja; cuando no hay tiempo para más; cuando te quieren hacer terminar para dejarte tranquilo… en fin, los escenarios son variados al respecto.

Y resulta que, como casi toda práctica sexual, un buen handjob, una buena paja, puede resultar una actividad tan calentona, divertida e intensa como una sesión kamasútrica de toda una noche. Y por eso este breve posteo tiene como propósito, simplemente, reivindicar la paja como un pariente rico del mete-saca. Muy rico, de hecho.
Las razones que se me ocurren para defender los handjobs son las siguientes:

  • La gracia de que te la haga alguien más es que la atención focalizada y la distancia obvia de tu pareja con las sensaciones que uno siente hacen más posible que la paja tome más tiempo, lo que facilita la exploración y aplicación de técnicas distintas y sensaciones más finas que cuando uno se la hace solo. Porque, seamos francos, estando solos nos la casacaríamos a mil por hora para terminar lo antes posible, sin saborear mucho del proceso. Y mi punto aquí es que eso es una buena paja, un proceso. Y uno en que hay mucho que saborear.
  • Bien hecho, un handjob puede establecer una inversión de roles muy entretenida entre el(la) que la hace y el que la paga. Por lo pronto, el o la dador(a) es el que la lleva todo el rato, lo que lo pone a uno, macho con la responsabilidad más o menos adquirida de "dar" en el rol de, necesariamente, recibir y, para la otra parte, la posibilidad de controlar y dominar muy activamente (una manera sana de empoderarse, si se quiere).
  • Permite expandir el rango de posible sensaciones ricas y calentonas casi al infinito, por cuanto se utilizan las manos, que poseen una capacidad y una precisión mucho mayor para maniobrar que cualquier otra parte del cuerpo usada para estimular un pene. Muy ricos serán en sus propios términos, pero no hay boca, culo o vagina que pueda imitar los ritmos, presiones y velocidades de un buen par de manos.
Si les convencen estos tres puntos, el resto es, simplemente, meterse a cachar qué es, entonces una buena paja. Si googlean handjob techniques, se van a encontrar con cientos de lugares donde se explican las técnicas más típicas, por lo que aquí simplemente me limitaré a establecer algunos principios básicos al respecto.
Si le quieres correr una buena paja a tu pareja, considera siempre que:

  1. El pene de un hombre es recontrasensible (en muchos casos es posible que hasta sea LO único sensible en términos erógenos). Eso tiene el lado bueno de que cualquier cosa que le hagan se va a sentir bien. Probablemente ya el hecho de ponerle toda tu atención es suficiente para tenerlo listo. El lado malo es que, por lo mismo, se corre el riesgo de que las primeras veces la cosa se acabe con puro mirarlo y hacerle un par de cariños. Practicar la calma y una buena respiración son vitales para lograr hacer que el jugueteo dure cada vez más.
  2. Lubricación, lubricación, lubricación. Nada es peor que una paja en seco. Los hombres podemos corrernos pajas secas solos, claro, pero esos encuentros con uno mismo son breves, la única meta es terminar. Cuando la idea es jugar un buen rato con un pene, la posibilidad de dañar la piel es muy alta con tanta fricción. Así que a comprar lubricantes (habrá un posteo de eso, también) o a asegurarse de haber tomado harto líquido para tener una buena provisión de saliva que poner (chupando, escupiendo o como te dicte la calentura del momento).
  3. La mayor parte de los movimientos, caricias y frotaciones funcionan sobre el principio de que al pene le gusta sentir que topa con algo. Por ello, los movimientos más estimulantes normalmente involucrarán ejercer algún tipo de presión sobre la cabeza del pene (sí, si sé que se llama glande, pero si quieren nombres médicos vayan al blog de un urólogo).
  4. Pon siempre atención a lo que parece ir bien y a lo que no. Si te nace preguntar, pregunta. Si no, aplica tu conocimiento del dueño del pene que estás masajeando. Un par de quejidos o una cara rara puede ser indicador de que lo tienes loco o que le rompiste algo. Nada más puedo decir aquí, es tu pareja, lo dejo en tus manos. Literalmente.
Y eso para empezar. Para quienes quieran cachar más el mote los invito a enterarse con una variedad de links para todos los gustos. Saludos y a ver si cuentan cómo les fue.


*Ojo: por favor, antes de hacer click en los siguientes links, asegúrate de leer el texto de ADVERTENCIA del blog respecto a meterse en páginas de videos porno.


Primero, un sitio con una serie de videos que presentan una variedad de técnicas para hacer que su hombre se convierta en mantequilla entre sus manos. Aquí no hay sexo explícito, así que no se encontrarán con nada que las(los) complique. 
Aquí, un par de links con explicaciones. El primero en castellano y el segundo en inglés. Nada de sexo explícito tampoco.

A continuación, tres links de sexo explícito: dos lolas primero y un lolo al final demuestran su sabiduría en materia de correr una buena paja a sus parejas. Los tres ejemplifican muy bien tres puntos importantes relativos a un buen handjob: la primera, la variedad de técnicas posibles; la segunda, que con la actitud correcta, el domino de estas técnicas, una sesión de handjob puede perfectamente constituir el plato fuerte de una sesión de sexo. Finalmente, la cara de trance de la primera y la sonrisa picarona de la segunda (el joven del tercer video no muestra la cara) son un buen indicador de que para el proveedor la actividad puede resultar tanto o más entretenida que para el regaloneado. Ojo que, efectivamente, el tercer link los lleva a un video gay, así que no se metan si tienen atados al respecto.
Para ampliar el rango, esta otra niña combina una variedad de técnicas con algo de sexo propiamente tal y estimulaciones varias. Y se gana distinción por conseguir una rareza: un orgasmo masculino lento (en este caso de un minuto aproximadamente). A ver quién se ha hecho esa.
Las dos señoras con las que termina esta selección son, de alguna manera, las verdaderas maestras. Los jóvenes anteriores aplican más bien un principio de sobreestimulación, haciendo hartas cosas en poco tiempo. El approach de estas otras dos damas se ve bastante más sofisticado. Nada de sacudidas ni de tratarlo a uno como si tuviese un bombín entre las piernas. Sin miedo, sin violencia. Pura lentitud, sensibilidad y concentración. Así que miren, aprendan, practiquen y comenten, que para eso están los comentarios abajo.

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