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Este blog incluye varios links a sitios porno. Estos sitios los visito frecuentemente y me consta que son seguros y a lo que más llegan es tirar unos popups ofreciendo leseras cuando uno aprieta PLAY o hace click en alguna parte de la ventana. Tú simplemente ciérralos y disfruta tu video en paz. Si tu computador hace otra cosa que te asuste, cierra todo y me avisas para tomar ver si es necesario corregir algo.

viernes, 1 de octubre de 2010

Libros de esos: Fanny Hill


 Después de saber de su existencia a partir de revistas y otros libros, me topé con una edición de Fanny Hill de rebuena calidad.  A los 15 años, en Loncura, de entre todos los lugares improbables para encontrar literatura de hace tres siglos.  La foto que introduce este posteo es la portada de la edición que me compré. De la Editorial Bruguera, con tapa blanda pero que sentía como porosa y suavecita. Me acuerdo porque, obviamente, el libro pasó en mis manos frecuentemente.

Fanny Hill: Memorias de una Mujer de Placer,  fue publicada en 1748 por un caballero John Cleland y tuvo un éxito tal que la prohibieron casi de entradita y autor y editor tuvieron que comparecer en una corte y prometer que no la difundirían más. Hay quienes discuten que el escándalo no fue tanto por las copiosas descripciones sexuales de la novela sino por el final poco moralizador de toda la historia. El libro es reconocido como uno de los pilares de la prosa inglesa y, de hecho, forma parte de la lista de libros a leer en los liceos.

Y nosotros todavía prohibiendo materiales educativos con contenidos sexuales (leer noticia aquí).

La historia en sus trazos gruesos no es gran cosa, la verdad. Cuenta las peripecias de su protagonista quien, en pocas páginas, queda huérfana y termina de puro ingenua convertida en una joven prostituta. La historia cuenta luego de cómo, pasada la ingenuidad, Fanny disfruta de su vida de prostituta bastante más de lo que el decoro aconsejaría confesar. La novela se convierte, de ahí en más, en una sucesión de encuentros sexuales de distinta naturaleza, con distintos números de participantes y en varios lugares y superficies. Todo ello atravesado de las reflexiones de Cleland/Fanny sobre dicotomías esenciales de la vida sexual de cualquiera de nosotros: virtud vs. vicio, amor vs. placer, cuerpo vs. alma.

Más allá de sus méritos literarios, de los que te puedes enterar con puro googlearlo, Fanny Hill es una novela que deja un excelente sabor de boca como obra erótica (que para eso la escribieron, por eso me la compré y por eso se te la vas a leer si te dan ganas) porque hace bien lo que muchas otras consiguen normalmente a duras penas y si es que. Más allá de otras consideraciones más finas, Fanny Hill es un libro enfermo de caliente. Y eso es un mérito, creo yo. Cuando la mayoría de las obras con parada de eróticas se desarman en intentos vanos (y medios hipócritas, encuentro yo) de darle profundidades sicológicas, sociales, políticas, policiales, etcétera., a sus historias sexuales, Cleland hace lo más obvio y valiente: enfocarse en el sexo como el tema y el contexto de todo lo que sucede en la historia. La novela se trata de gente tirando como loca y pasándolo bien. Las imágenes que se describen, las escenas que se relatan y las discusiones que se presentan tienen alplacer sexual como eje central y casi exclusivo. Fanny Hill se trata de lo rico que es tirar, con amor y sin amor; lo bonitos que son los genitales; lo adorable que son los orgasmos; lo entretenido que son las orgías; lo excitante que es explorar las cosas que a uno le causan placer. Todo ello sin falsos prejuicios, ni tonos picarones baratos, ni el ánimo de choquear a la audiencia con pretensiones de liberalidad, ni pretensiones poéticas o filosóficas de cuarto enjuague.

Si lo piensa uno bien, son muy pocas las novelas que aceptan la sexualidad misma como la base y el motor de la narración. Como que eso se lo dejaran a los relatos pornográficos propiamente tales, que tienen la libertad de centrarse solamente en aquello que el lector busca, que no es ni más ni menos que material masturbatorio. Y a pesar de tener ese mismo objetivo en mente, si de algo es difícil acusar a Fanny Hill, es de ser un libro pornográfico. Entre sus reconocidas cualidades, la obra de Cleland tiene la fama no menor de pasearse por toda suerte de descripciones amatorias sin proferir obscenidad alguna ni referencia anatómica médica. Vale decir, el libro calienta a punta de figuras literarias de la mejor clase. A ver quién más se hace esa.

Solo por si les interesa el dato, existen varias adaptaciones a la pantalla grande y chica, en tonos más bien cómicos o livianos (es decir, sin mucho sexo). De hecho, hace unas semanas vi la última versión en formato de miniserie de la BBC. Bonita, bien producida pero, a la larga, decepcionante igual que todas por enfocarse en todos los aspectos del libro menos en los que importan (es decir, los sexuales).
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AHORA A PONERSE ALGO MÁS CÓMODOS Y…
  • Revisa la lista completa de adaptaciones a la pantalla de Fanny Hill la pueden encontrar en IMDb, para variar, y, en una de esas te dan ganas de ver alguna.
Ir a la lista en IMDb
  • Si la quieres leer en la comodidad de tu asiento (o cama o, aún mejor, sofá), encontré una versión en línea en inglés del libro. Ojo que la escena entre homosexuales se dice que es un agregado posterior que hizo alguien a la mala, así que esa parte debería contar como apócrifa en esta versión. 
Ir a la versión en línea de Fanny Hill en Fiction Eserber Collection
  • En castellano no pude encontrar nada, lamentablemente. Pero en San Diego siempre me la topé a precio de huevo. Es eso o aprender inglés. Algo que hagas, también.

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